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sábado, 3 de mayo de 2014

La Sustancia X

Mariano Picón Salas, en su ensayo “Y va de ensayo”, nos dice muy sencillamente que cualquiera puede ser un ensayista. Si hacer ensayos es solo haber contemplado una injusticia y tener ganas de escribir sobre ella, entonces quizás su afirmación no sea tan alocada como parece. Más adelante, como si fuera poco, explica como a niños de primaria la fórmula para escribir ensayos. Al leer que solo hay que “tener algo que decir”, ya la emoción te va atrapando porque lo primero que piensas es ¡Entonces yo quiero ser ensayista!. Pero la emoción dura poco, muy poco. Aparentemente con tener algo por contar, preferiblemente una injusticia, no basta.

Picón Salas me hizo sentir como una niña a la que han engañado. En seguida me vino a la mente esa vez en la que intenté hacer a Las Chicas Superpoderosas. Todo parecía muy fácil. Allí estaba yo, una tierna niña de 7 años, en el recreo de su colegio. Azúcar en mano, un par de flores arrancadas del suelo y las virutas de los colores que había en la cartuchera. Tenía tantas ganas de conocer a las chicas y que fueran mis amigas. Junté todo y… Nada. Entonces hice memoria y recordé: ¡Claro, la Sustancia X! Pero, ¿qué era esa Sustancia X? En ese momento creí que quizás la plastilina funcionaría. No lo hizo.

La Sustancia X del ensayo en cambio tiene su propio nombre y explicación. El ensayo hay que “decirlo de modo que agite la consciencia y despierte la emoción de los otros hombres, y en lengua tan personal y propia que ella se bautice a sí misma”. Tener una explicación más concreta de lo que falta en un ensayo para que sea llamado así no parece estar llevándome más cerca de poder ser ensayista. Y acá estoy, buscando ser ensayista, buscando hacer a mis Chicas Superpoderosas. Aunque parece que sigo más cerca de lo segundo.

Ya las injusticias están allí, y las ganas de expresarme también. Para ser grande solo me falta encontrar mi voz y con esa voz encontrar un oído y cientos más que estén dispuestos a oír. No parece tan difícil ¿cierto? Quizás deba volver a intentar crear niñas con superpoderes.

Basado en el ensayo antes mencionado de Mariano Picón Salas

jueves, 11 de abril de 2013

Progresar o retroceder

Escrito el 31 de Marzo de 2013


¿Es acaso la palabra progreso sinónimo de bienestar? ¿Dar un paso hacia adelante implica ir en un buen camino? Con la llegada de los españoles a tierras peruanas esa fue la encrucijada a la cual fueron puestos los indígenas, sobre todo aquellos de la sierra cuya cultura estaba menos dispuesta a una apertura hacia la occidental. Con paso apresurado la costa fue cayendo ante el dominio de los conquistadores hasta ser uno más con ellos. Pero los serranos opusieron mayor resistencia, ganándose así el desprecio tanto de españoles como de criollos. Un país se vio entonces dividido, dos pueblos una vez hermanos separados por unos extranjeros. Todo lo relacionado con la sierra era desterrado, incluso sus habitantes.

Víctimas de años de violencia y desdén los indígenas y mestizos de la sierra necesitaban desesperadamente de una salida, o mejor dicho entrada, a ese inexplorado mundo occidental, aunque quizás en ese momento no fuera algo que supieran. Todo lo que conocían hasta ahora de “esos españoles” era la brutal forma con la que trataron de violar su pueblo y todas las terribles consecuencias que sufrieron ante la dominación de tierras costeras. Pero dentro de todo grupo irracional siempre hay unos cuantos con 4 dedos de frente, en el caso de los españoles fueron los misioneros. Quizás a propósito o quizás no, estos cayeron en cuenta que la violencia no era la solución, tampoco lo eran las falsas promesas de empleo o riquezas.

La respuesta estaba en la religión. Aprendiendo el quechua los misioneros demostraron un respeto hacia la cultura que no había sido mostrado antes y enseñándoles su religión de una forma nueva, sin pisotear sus viejas creencias, le dieron a los quechuas una excusa bastante válida para abrirse ante la conquista. De forma pacífica, no violenta, hablando y cantando, así fue como los tan despreciados serranos pudieron ver con nuevos ojos este extraño mundo que en un principio se les presentó oscuro y repudiante. Fue el primer paso, de muchos otros, para dejar de ser una cultura condenada al olvido. Se crea el primer camino que los lleva a la costa y allí son recibidos, junto a sus cantos, también con mayor aceptación.

Si estos antiguos roces entre costa y sierra fueron olvidados o aun existen ciertos desprecios es algo difícil de saber, probablemente así sea. Si tomaron una buena decisión al dejarse llevar por aquellos misioneros, es aun más difícil. ¿Fueron realmente movidos por el amor al aprender el quechua? O más importante, ¿hacia quién iba dirigido este amor, hacia el mismo pueblo quechua o hacia su dios? Porque si algo es cierto es que la religión católica siempre ha buscado expandirse, quizás su amor hacia Dios al final los llevo a amar a este pueblo. Y su amor tal vez fue tan fuerte que creyeron que al enseñarles la religión católica les hacían un bien. Es seguro que fueron la puerta que con gusto quechuas usaron para penetrar un nuevo, misterioso y hasta emocionante mundo. Quizás, esta exploración sea beneficiosa.

*Análisis de los textos “La canción popular mestiza en el Perú: su valor documental y poético” y “El valor poético y documental de los himnos religiosos quechuas” por José María Arguedas

Letras e imágenes

Escrito el 20 de septiembre de 2012

¿Te has preguntado alguna vez cómo sería tu vida sin la posibilidad de comunicarte? Un simple hola o un complejo te quiero, fuera de tu alcance. Desde que somos pequeños por medio de llantos y risas dijimos miles de cosas y hasta ahora seguimos en constante comunicación. Aprendimos nuestras primeras palabras, luego aprendimos como plasmarlas a un nivel más real. El escrito.

Pero esto no es el inicio de todo, el proceso de comunicación comenzó al mismo tiempo que el primer hombre pisó la tierra. Lo que pueden ser considerados dibujos algo infantiles oculta un enorme mensaje, uno que sigue siendo cuestionado. ¿Acaso era un intento por pedir a los dioses más alimentos? ¿O quizás fue su forma de decir “Aquí estamos, esto pasó”? Incluso entonces, se buscaba una forma de decir algo.

Quizás fue un segundo, tal vez miles de años. Pero un día, al lado de un par de ríos, se comenzó algo mucho más grande. Tan grande que incluso hoy día es conocido como “El inicio de la historia”. Lo que ahora es tan simple como tomar un lápiz y escribir, para el 5000 a.C resultó ser una tarea complicada y delegada a personas de gran sabiduría. Escribir. Tomar un punzón y una tablilla, transformar una imagen a un símbolo simple y con ellos comenzar a escribir la historia. Una obra bastante impresionante para una población en constante lucha hecha casi enteramente por arcilla, los mesopotámicos.

Al lado de otro río, los egipcios también satisfacían su necesidad por dejar huella en el mundo de forma escrita. Igualmente con una base pictográfica, pero en un mundo de piedra y madera, comenzaron a desarrollar una escritura que dejaba de representar conceptos y empezaba a expresar sonidos. Un avance incluso, si se quiere, más grande del que ya se había hecho. Tampoco era una tarea para cualquiera y fue hasta mucho tiempo después antes que se lograra desvelar los misterios detrás de estos símbolos.

Hablar del mundo oriental parecer ser hablar de un sitio lejano, hablar de su escritura tan complicada a la vista de nosotros nos hace sentir aun más lejos. Basada a su vez en simbolismos, su escritura logró traspasar la barrera del tiempo hasta llegar al día de hoy, a pesar de los cambios y los signos desaparecidos.

Si nos acercamos un poco más, tanto en tiempo como en espacio, vemos que la escritura tenía bases similares. A pesar de las distintas cosas que frenaron el desarrollo, las culturas Maya, Inca y Mexica tuvieron notables aportes en la escritura ideográfica. Viendo la escritura como un regalo divino, se encargaron de crear con plantas los códices en los que escribían dándole un significado especial a cada color que representaban.

Algo en lo que destacaron los Mayas fue en la matemática, su sistema numérico era muy avanzado para su época. Representaban con puntos y líneas los números y contribuyeron el número 0 a la numerología. Su calendario, también con 365 días constaba de 18 meses.

La escritura Mexica o Azteca fue muy similar a la Maya, a pesar de lo complicada que resultaba, su estructura de izquierda a derecha y de arriba abajo hizo más fácil su posterior comprensión. Su sistema numérico, aunque parecido al Maya, se queda a su sombra debido a su poca practicidad.

Y entonces nos encontramos con nuestra escritura actual y solo podemos preguntar ¿cómo llegamos a esto? Nada pasa de repente y el alfabeto latino como lo conocemos es prueba de ello. Proveniente del alfabeto griego, que es una derivación del alfabeto fenicio que procede del alfabeto egipcio. Son nada más y nada menos que 5000 años de historia detrás de lo que parecen ser simples letras que vemos a diario. ¿Algún día nuestro alfabeto será la base de un alfabeto mucho más avanzado?

Así como se nos hace casi imposible imaginar un mundo sin comunicación, se nos hace un nudo en la garganta cada vez que siquiera pensamos en dejar de ver, en dejar todos esos colores y formas que a su vez también están continuamente comunicándonos cosas. Esto se debe a que más de la mitad de la información que recibimos es visual.

Con tanta información bombardeando nuestros sentidos es obvio pensar que hay distintos tipos de dar y recibir esta. Ya sea en un intercambio, en un método directo y unilateral o con mensajes cambiantes seguimos recibiéndola e interpretándola constantemente.

La vista y la comunicación están, entonces, firmemente ligadas. Con letras y símbolos o con imágenes, siempre hay un mensaje a entregar. Ya depende del emisor la forma, efectiva o no, de dar este mensaje al mundo. Y en el diseño, un color o una forma mal elegida podría ser la diferencia entre lo que quieres decir y lo que el receptor entendió. Es importante para esto evitar cualquier contaminación que pueda alterar nuestro mensaje.

Y con tanta curiosidad humana ante todo lo que nos parece digno de contemplar y entender, una ciencia que estudie los signos y su significado parece muy acertado. ¿Cómo podríamos saber entonces que eso dos palitos uno perpendicular al otro (+) significa suma? O ¿cómo entenderíamos que si queremos atraer al público se debe usar una u otra cosa? Complementando esta ciencia la semiosis nos ayuda a no solo saber que significa un símbolo en específico sino también a darle una función.

Para una comunicación eficaz es importante comprender tanto el lenguaje escrito como el pictográfico, sobre todo para el diseñador es fundamental conocer ambos y saber interpretar con imágenes las palabras de la forma más puntual y sin dar lugar a malinterpretaciones.