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viernes, 20 de mayo de 2016

No sé amar


Nota: Discurso presentado durante el acto de apertura de la 1era Exposición por la Diversidad Sexual en Caracas, Venezuela.

No sé amar. Es una declaración algo fuerte de hacer pero es la triste realidad de muchos, entre los que me incluyo. No sabemos amar. Por lo menos no de la forma que algunos, aún hoy en día, conciben para el amor. 

De acuerdo al internet y su famosa enciclopedia, esa que siempre tiene la razón, el amor es un concepto universal relativo a afinidad entre seres. Simple y sublime. Contradictoriamente, a esto de la “universalidad” del amor, agrega más adelante que su definición puede variar acorde a ideologías o puntos de vista. Todo sonaba más sencillo cuando el amor ERA y ya, sin segundas interpretaciones. 

A grandes rasgos, en sus muchos niveles y complejidades, se puede tener este sentimiento hacia familiares y amigos; pareja amorosa; deidades y entidades místicas; y por último, quizás el más importante, hacia ti mismo. 

Vamos a enumerar como voy yo con esto: 

1. Familiares – Listo, no podemos elegir la familia en la que estaremos y todas tienen sus altibajos, sin embargo el amor es algo innegable. 

2. Amigos – Listo, las verdaderas amistades llegaron después de muchos golpes pero los que lo hicieron supieron ganarse mi amor. 

3. ¿Deidades? No creo en ellas, aunque respeto quien lo hace. Hoy no pero más adelante llegará el momento donde hablaremos de ello. Tengo mucho amor hacia el mundo en el que vivo – Listo, o algo así. 

4. Amarme – A veces se siente como un “En proceso” largo y cansado, luego también podremos conversar acerca de esto. Por los momentos podemos calificarlo como “Listo” tentativamente. 

5. Novia – En proceso. Costará creerlo, después de ver el partidazo que soy, pero no tengo. Tranquilas chicas, no corran, si están interesadas pueden consignar su número después. 

¿Novia, chicas, interesadas? ¿Estoy viendo mal? ¿No eras mujer? No puede ser, ¡pero si tienes senos! Podrán decir algunas voces internas que llegaron acá, inocentemente, porque buscaban comida o espectáculo gratis, ¿se habrán perdido la presentación? En fin, es un placer para mí ser quien abra sus ojos para darles la bienvenida a la Exposición por la Diversidad Sexual. 

Esa palabra, diversidad, es muy linda. En un mundo con billones de personas no hay mejor expresión para definirnos. Cuando el significado de la pluralidad se pierde, o mejor dicho, cuando la tolerancia no va de su mano, es donde puede comenzar a enrollarse el asunto. Si esa famosa página, que comienza con W, dice que el amor depende de ideologías y puntos de vista; ¿qué pasa cuando tu concepción de amor difiere con lo que otro considera como tal? En el mejor de los casos, ese tercero está representado por las personas que comparten contigo en esas pequeñas cosas del día a día: un profesor, tu vecina, el cajero del banco. Quizás podrías ocultar quien eres, con mucho esfuerzo, o fingir que no te importa su opinión. En el más desastroso de los escenarios, el tercero son tus amigos… Tu familia, ¿qué harías? El pensamiento colectivo, a veces, puede más que las individualidades. Por mucho que te amen, si no te consideran correcto, estarán chocando dos ideas irreconciliables muy fuertes. Al igual que chocará dentro de ti el amor que les tienes y el amor que te tienes. 

La sociedad es una masa demasiado grande para intentar moldearla toda a la vez, incluso con todos los grandes y pequeños panaderos poniéndose en acción juntos. Personalmente puedo ser muy terca en mis opiniones, si alguien me dijera que mi forma de actuar está mal, tal vez podría rechazarlos inicialmente. ¿Quiénes son para cambiarme? Y como yo, conozco gente más cabeza dura, para bien y para mal. Madre, sabes que te amo, pero no hay quien logre sacarte de lo que opinas. Afortunadamente tú sientes que quien soy está bien y pelearías con el que sea por defenderlo. 

Como ella hay un gran grupo de personas que aceptan y aplauden lo que cada quien nace siendo. Con otros, teniendo la mayor voluntad y mucho tacto, todo lo que alcanzamos a conseguir es una respetuosa (y muy resignada) aceptación a medias. ¿Cuántos no hemos escuchado esta famosa frase? “Yo no tengo problemas con los que son así pero…” Esos puntos suspensivos tienen más variantes que estaciones en el metro y todos concluyen en cómo todo está bien pero oculto, mucho mejor. En general, con mucha paciencia, se han logrado pequeños avances que hacen posible vivir con relativa calma siendo parte de esa gente que es así. Hay mucho camino aún por andar, claro está, con el fin de hacer de la tolerancia un hábito que se les enseñe a nuestros hijos desde que nacen. Todavía hay personas que no están dispuestos a brindar esa pequeña aceptación, ni siquiera a medias, pero cada generación es un pequeño paso adelante. 

¿Quién diría que un grupo como este podría reunirse en pleno Distrito Capital a celebrar junto al arte nuestra diversidad? Quizás hace no mucho sonaría impensable. Hoy, en cambio, estamos aquí, una sola voz, gritando: ¡No sé amar! ¡Y me niego a amar como tú quieres que ame, con restricciones o a escondidas!

martes, 19 de abril de 2016

Carta no entregada


Justo cuando empiezo a convencerme de poder aguantar tu ausencia, se me presentan mil señales con tu nombre. Supongo que estoy condenada a tu recuerdo, a ti. La palabra condenar suena un tanto ruda, como un castigo o una cadena que no me puedo quitar. No me viene a la mente otra que describa mi situación, lamentablemente. 

¿No te encanta la forma en la que hago sonar esas “señales” como algo necesario para pensar en ti? Con ese ego que te caracteriza probablemente me dirías que deje de mentirme. Creo que al final sabemos la verdad, quiera o no una parte de mí siempre estará contigo. 

¡Qué masoquista soy! ¿Verdad? O tal vez es mi condición de humana la que me hace ser así. Desear aquello que no puedo tener… Suena bastante propio de nuestra clase. Cuando somos bebés tenemos permitido patalear por no poder conseguir algo. Con la edad vamos aprendiendo a dejar las rabietas. Acá estoy, hablándole al papel como si fueras tú. ¿Esto contará como berrinche? Quizás. Es mi grito silencioso pidiendo explicación.

Tenía mucho tiempo sin dedicarle tantas letras juntas a alguien, una vez me dijeron que no te las merecías. No odies a quien hizo esa afirmación, era su forma de protegerme. Esa persona sabía el círculo destructivo en el que me podía meter. En el fondo rechacé su afirmación, creo que mereces aún más de lo que pueda llegar a escribirte. Yo en cambio no me siento digna de ti.

Por ahora no tengo nada más que decir, volveré a esa agradable ilusión en la que pretendo no acordarme de ti. Que tengas una buena vida mientras me doy cuenta de lo imposible que es eso.

Se despide a la nada, atentamente
K.

lunes, 14 de marzo de 2016

Otra carta de amor

Querido o querida,

El amor nunca será lo que esperabas de él. Y con ello no quiero que creas que esta afirmación significará algo malo para ti. Las expectativas fueron hechas para dos cosas, bien para decepcionarte o para impresionarte. 
 
Por todos lados te van a bombardear con concepciones del amor, ninguna de ellas es cierta y a la vez todas lo son. No pretendo confundirte y disculpa si eso he hecho. Aunque termines de leer estas palabras y sigas sin entender, no te desanimes. Eventualmente lo harás. Recurre a cada gramo de paciencia en ti. Valdrá la pena.. 
 
Antes llegué a ver una o dos telenovelas, no sé si seguirán siendo iguales. Una chica, desamparada, tiene un encuentro fortuito con un flamante, casi perfecto, chico. Otra persona, el malvado de turno, quiere conseguir bajo cualquier concepto a uno de los dos. Logra interponerse entre ambos con muchas artimañas que al final son descubiertas. El amor triunfa, fin.. 
 
Las relaciones en los libros pueden ser más variadas, y en oportunidades extensas. Dos personas que se odiaban terminan amándose. Dos personas que no debían estar juntas, lo están, luchando contra la sociedad. Uno de ellos, con problemas personales del pasado, descubre a través de esa otra persona que es posible abrirse sentimentalmente. El amor triunfa, fin.. 
 
Las películas, dependiendo de cuál veas, pueden dar distintos giros también. Relaciones que terminan y vuelven y terminan y vuelven, madurando en el proceso. Jóvenes que se encuentran a sí mismos gracias a su relación. Descubrir esa persona donde menos lo esperaban. El mundo cayéndose a pedazos pero al final los dos héroes le ganan al apocalipsis. El amor triunfa, fin.. 
 
Yo aún no encuentro mi concepto de amor, y si lo hiciera no te lo diría. Quizás no te funcionaría así que no gastaré mis letras en ello. 

Solo deseaba escribirte para pedirte lo siguiente:
  • No te rindas con el amor, ya sea que tú llegues a él o viceversa, allí está y tarde o temprano tropezarán. 
  • Si tu amor es junto a alguien, ama a esa persona, sin limitarte ni un poquito. Aunque temas que no funcione al final.
  • Si tu amor es junto a ti, ámate, con todas tus fuerzas. No esperes que nadie más lo haga por ti.
  • Si tu amor es junto a mí… Ámame, prometo amarte de regreso.
Atentamente, suya

miércoles, 10 de febrero de 2016

Nubes en el cielo


Nuestras manos una sobre la otra, sin entrelazarlas, solo rozándonos, un pequeño recordatorio que decía: “estoy aquí”. Veíamos el cielo, en silencio, era algo que solíamos hacer mucho. Hay parejas que duran poco, tal vez porque hablan mucho sin decir nada. El entendimiento que teníamos cruzaba la barrera del sonido, a pesar de la falta de palabras sabíamos que pensábamos lo mismo. Por una parte había preocupación… ¿Y ahora qué? Pero otra simplemente se sentía en paz, al fin habíamos dado ese paso que nos separaba y el resto parecía insignificante.

Por lo general buscábamos formas en las nubes, como niños. Íbamos de las más normales, como un conejo, hasta las extravagantes, como un ejército de alienígenas en forma de vacas-pulpo de dos cabezas. Se volvía una competencia por encontrar la mejor. Quien ganaba recibía un chocolate del perdedor. Era una de esas cosas que compartíamos en secreto, nuestro ritual especial.  

-          Ese parece un perro haciendo malabares sobre un avión.

-          ¡Vamos! ¿Eso es lo mejor que tienes? Allá está el rayo de Zeus impactando sobre los troyanos.

Nunca entendí su amor por la mitología griega, así como mi fascinación por el mágico mundo de Harry Potter le parecía inexplicable. Cada vez que una película nueva de la saga salía, le invitaba. Siempre se quejaba de tener que sufrir esa tortura de nuevo, así como de mis quejas por la diferencia con los libros. Por mi parte yo era su acompañante en cada estreno de Percy Jackson, Furia de titanes o cualquier otro título que tuviera, por lo menos, algo que ver con mitología. Pacientemente le escuché despotricar acerca de lo que “ellos” (refiriéndose a Hollywood, obviamente) hacían contra los clásicos con sus adaptaciones raras. Jamás ninguno rechazó la oferta del otro.

-          ¡Basta! Gané y lo sabes.

-          Hoy me siento de buenas y lo dejaré pasar, pero mi rayo le ganó a tu perro malabarista. Por mucho.

-          Me debes mi premio.

-          Tienes suerte, hoy traje algo. Cierra los ojos.

-          No me digas que conseguiste chocolate amargo, es mi favorito.

-          Cierra los ojos, anda.


Todo parecía tan irreal y a la vez se sentía sumamente natural. Como si ese beso que había recibido de su parte fuese algo que hiciéramos de forma regular. ¿En verdad este tipo de cosas pasaban? Me sentía parte de una película cliché romántica. Ahora que lo pienso, pude recordar los nervios que noté cuando me pidió que cerrara mis párpados, un ligero titubeo. Y eso del rayo en las nubes ya lo había usado en otro juego, me había dejado ganar, algo que nunca permitíamos.

-          ¡Mira! ¡Hay un cerdito con cola de castor!

Su voz rompió el silencio, aunque temblorosa, no me pareció la de una persona extraña. Solo se sentía como una invitación, una pregunta suspendida en el aire.

-          No consigo nada, creo que has ganado.

El segundo beso lo inicié yo.

lunes, 8 de febrero de 2016

Carta para quien fue todo

En estos días andaba pensando en ti... Nada en concreto, solo vi tu nombre en mis contactos y me pregunté cómo estarías. No sé porqué no te pregunté. Miento, tengo un par de teorías que comienzan con el miedo. Me daba terror escribir e idiotamente esperar una respuesta que no llegaría, tú nunca deseaste hablar de nuevo. Me congelé de pánico al pensar que te molestaría la presencia de mi mensaje en tu buzón. ¿Y si la nostalgia era un sentimiento que no compartíamos? 

¿No te ha pasado? Compartías mucho con una persona, hablaban a diario, por horas, de todo. Desde esa cosa graciosa, y estúpida, que les sacó una sonrisa en la calle hasta corazones rotos y sueños sin cumplir. Risas, llantos, molestias, no había límites. Un día los temas de conversación empezaron a agotarse, un "Hola, ¿cómo estás?" Era seguido de "Bien, ¿y tú?" La conversación oficialmente era dada por muerta con ese “Bien” que no daba para más.  

Hora de defunción: 9.32 pm. 

Cada uno se retiró lentamente en un eterno minuto de silencio. ¿Recuerdas cómo eran las 5 am y no queríamos dejar nuestras computadoras, teléfonos, palomas mensajeras o señales de humo? Luchamos por ser el último en dormir.  

Después de tantas conversaciones muertas, alguno de los dos, o ambos, dejó de intentarlo. Uno y otro se sienten dejados de lado, ignorados, ya no quieren molestarse mutuamente. Los mensajes se hicieron más escasos hasta agotarse. Eventualmente se convirtieron en extraños, un “amigo” más en Facebook y un contacto más en Whatsapp. Quizás el amor, de amistad o de pareja, sí corre peligro de extinción desde el minuto que es declarado. O tal vez no fuimos lo que creímos ser.

Hoy andaba pensando en ti... Nada en concreto, solo vi tu nombre en mis contactos y me pregunté cómo estarías.

¿Cómo estás? ¿Cómo va tu vida? ¿Eres feliz? ¿Amas a alguien? ¿Alguien te ama a ti? 

¿Sigues trabajando en el mismo lugar que estabas la última vez que hablamos? 

¿Has cumplido esos sueños que me contaste?

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